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Qué es Democracia I

marzo 15, 2016

Qué es Democracia II

marzo 13, 2016

ETA: fines, medios y denominaciones o cómo Carmena es el nuevo zETAp

febrero 9, 2016

Carmena es el nuevo zETAp. Ya no hay duda al respecto. Si, por lo que fuese, tuviera lugar un nuevo atentado de la banda asesina, algunos no tardarían en señalarla como principal responsable y necesaria colaboradora.

Lo primero que quiero dejar claro, aunque sea una obviedad —no me vayan a acusar de proetarra o de miembro titiritero de la organización—, es que ETA es una banda terrorista, una organización criminal, un grupo sanguinario y asesino. Todo lo que sea hacer referencia a ellos no teniendo esto en cuenta es, como mínimo, edulcorar la realidad. Se trata de un eufemismo y a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Aunque esta banda de pistoleros tenga unas finalidades políticas, sus medios para alcanzarlas no lo son. Sus medios para lograr sus fines no se desarrollan en el ámbito de la política (o no solo), por ejemplo, constituyéndose como partido político y concurriendo a unas elecciones. No. Sus medios fundamentales son violentos, sanguinarios, mortíferos. Se valen exclusivamente del terror que infunden sus bombas.

Ahora bien, cuando en 1998, Aznar en plena tregua llamó a ETA “Movimiento Vasco de Liberación”, ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras y se lanzan a la caza de la bruja Carmena dijeron lo mismo de su amado líder. Y eso que Aznar fue más lejos: no solo los denominó en función de sus fines políticos (como ha hecho Carmena), sino que se puso claramente de su parte en el discurso al legitimarlos como “libertadores” de su pueblo. A muy pocos votantes del PP  aquello les pareció mal. Es más, la mayoría lo justificaba como una concesión (y condición) necesaria para acabar definitivamente con la banda asesina. Y puede que así fuera, aunque humildemente creo que se puede dialogar perfectamente con la banda (todos los presidentes lo han hecho), negociar aquello que sea negociable, acercar presos… sin llamarla movimiento de liberación ni nada por el estilo.

Es momento de dejar de echarse al monte, hacer un poco de autocrítica, quitarse las vendas partidistas y empezar a ser un poquito más coherentes. Es momento de terminar con la utilización partidista que se hace del terrorismo y de ETA desde el 11M. Mucha gente, en el 98, aplaudió a Aznar con las orejas. Perfecto. Mucha de esa misma gente, poco después, se dedicó al deporte nacional de despellejar a Zapatero e identificarlo abyectamente con los asesinos. Mucha de esa misma gente, hoy, ha decidido ir a la caza de la alcaldesa Carmena, una persona que, no lo olvide nadie, fue objetivo declarado de ETA. Aunque solo fuera por esto, la alcaldesa de Madrid debería estar fuera de toda sospecha. El “pecado” del que se le puede acusar no es mayor que el que pudo haber cometido Aznar en su momento. Y a nadie, repito, a nadie, se le ocurrió calificar al entonces presidente de “proetarra”, hubiera sido una canallada.

Inocentes titiriteros encarcelados y declaraciones más o menos desafortunadas aparte, Carmena se está convirtiendo en el nuevo muñeco del pimpampum de la derecha. Carmena es el nuevo zETAp. Los peones negros de 2016 llevaban tiempo buscando un blanco claro. Ya lo han encontrado. Se abre la veda.
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Nuestro terror, nuestros muertos

noviembre 15, 2015

Escribo desde París, ciudad en la que vivo, dos días después de los atentados del 13N.

Si queremos que el terror forme parte del pasado, debemos acabar también con el terror y el sufrimiento de la gente como nosotros en Líbano, Siria, Palestina y la de todos los países con guerras y terrorismo, al menos en aquellos en los que nuestros países, “potencias occidentales”, tienen responsabilidades. Las víctimas son siempre inocentes, las de uno y otro lado.

El pueblo es pueblo y la gente es gente en todos los sitios del mundo. Lo solemos olvidar y nos acordamos cuando la barbarie llega hasta la puerta de nuestras casas. Estos dos días, aquí en París, he escuchado decir a algunas personas cosas tan humanas como: “Si esto va a peor, puede que no siga viviendo aquí, yo no quiero vivir con miedo”. También lo contrario: “Yo voy a hacer mi vida normal, conmigo no van a poder”, sin el menor atisbo de crítica o análisis de por qué suceden las cosas, como quien acaba de presenciar desde el interior de su casa una fuerte tormenta o una granizada e inmediatamente después, cuando escampa y sale el sol, decide aprovecharlo saliendo a dar un garbeo.

Intentemos imaginar, aunque solo sea un segundo, vivir en un lugar en el que en vez de morir cientos de personas un día extraordinario, mueren cientos de miles en un incesante e insoportable goteo cotidiano. Un lugar en el que no se encuentra uno con alguien con un kalashnikov un día terrible y negro, sino con cientos de personas armadas todos los días. Un lugar donde uno no puede ver el horror y meterse en casa corriendo para sentirse seguro, como hemos hecho muchos aquí en París. Un lugar en el que lo extraordinario que hemos vivido, y estamos viviendo, se convierte en lo cotidiano. Un lugar en el que el estado de emergencia y la guerra te asfixian desde que te levantas hasta que te acuestas tratando de sobrevivir y escapar.

Imaginémoslo un segundo. Y después que no se nos olvide.

La crisis en Siria o cómo el pasado explica el presente

noviembre 10, 2015

Quien esté libre de prejuicios…

noviembre 5, 2015

Este es uno de los muchos mapas de estereotipos que se pueden encontrar en la red. Los estereotipos son ideas previas, preconcebidas, simplificadoras de la realidad. Todos los estereotipos deben ser combatidos, absolutamente todos. Los estereotipos no aportan información alguna de la gente que en teoría los encarna, sino de una particular visión del mundo de quienes los esgrimen, originada siempre por el desconocimiento de la realidad o por un conocimiento superficial de la misma.

Mapa estereotipos


Los estereotipos no son otra cosa que opiniones, pero unas opiniones un poco especiales y monolíticas, ya que mientras una opinión (basada en datos y hechos objetivos) es por definición cuestionable y no se debe confundir con los hechos mismos de los que nace, el estereotipo, sin embargo, se suele tomar como una verdad incuestionable e universal, lo que produce el efecto contrario, que tiendan a ser confundidos con los hechos mismos de los que supuestamente nacen, lo que hace que resulten tan difíciles de erradicar.
Si queremos desarrollar realmente una consciencia intercultural en el mundo, resulta imperativo  deshacer este binomio y trazar una frontera clara entre el conocimiento objetivo fruto de la observación, por un lado, y los prejuicios o estereotipos, por otro.


Uno de los mayores  errores en los que solemos caer  es en trasladar los estereotipos que manejamos (consciente o inconscientemente) a las relaciones que establecemos con otras personas, lo que nos hace incapaces de superar relaciones estereotipadas y superficiales tan necesarias de combatir en un mundo tan globalizado e intercultural. 


Es interesante también ver en el mapa dónde aparecen los estereotipos formulados en términos “negativos”, aunque no olvidemos que todo estereotipo es negativo y peligroso por definición y debe ser combatido. Quitando la “extrema suciedad” de la que hacen gala los británicos y alguna cosilla más por ahí del mundo occidental, nos enteramos de que los bolivianos tienen “lack of understanding” (“¿falta de comprensión?”, que me corrija alguien si me equivoco al traducir) y son impuntuales; de que los iraquíes son de natural vengativo y aman desafiar el peligro; de que los indios de la India son gente fullera o tramposa; o de que los sudafricanos son algo ingenuos.


Debemos tener en cuenta que la información sale de un blog cuya fuente principal parece ser la información extraída de búsquedas de la gente a través del motor “Google”. Digo esto porque se han quedado fuera del mapa los estereotipos que puedan manejar los nativos de muchos países africanos o asiáticos, en los que el uso de internet es muy bajo, casi testimonial. Muchos de ellos no tienen ni siquiera el honor de aparecer en el mapa, son tan desconocidos que por desconocerse se desconocen hasta sus estereotipos nacionales.

Llama especialmente la atención lo que se dice de Iraq, no sé, es casi como decir que a los habitantes de Botsuana o de Lesoto les gusta morir jóvenes, preferiblemente de SIDA, y comer más bien poco.

Me importa un pito

noviembre 4, 2015

 

 

Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportar una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo conmigo.

 

El lado oscuro del corazón

[Texto original de Oliverio Girondo]

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