Viva Zapatero!

Marzo 7, 2008

 

Así titulaba Le Monde uno de sus editoriales de ayer, 6 de marzo de 2008, a tan solo tres días de que se celebren las elecciones generales en España. El editorial -un poco flojo, dicho sea de paso- advierte de los riesgos a los que se enfrenta nuestra economía, pero también es en parte un reconocimiento a la labor llevada a cabo por el gobierno socialista a lo largo de la legislatura, sobre todo en materia social y de extensión de derechos. La izquierda europea se mira en España y no hay duda de que el domingo habrá tal vez más ojos que nunca puestos en el resultado de nuestras elecciones.

 

Aquí tienen el enlace al editorial. También pueden acceder a él pinchando en la imagen:

 

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El texto íntegro en francés:

 

Quand il avait été désigné, il y a quatre ans, par ses amis socialistes comme candidat de compromis à la présidence du gouvernement, les observateurs ne donnaient pas cher des chances de José Luis Rodriguez Zapatero. Un peu comme quand le conservateur José Maria Aznar prétendait, huit ans plus tôt, succéder à Felipe Gonzalez. En mars 2004, M. Zapatero et le PSOE (Parti socialiste ouvrier espagnol) avaient été “aidés” par Al-Qaida, responsable de l’attentat de la gare de Madrid qui avait fait près de 200 morts et 1 500 blessés. Non parce que les socialistes auraient cédé au chantage des terroristes sur la présence des troupes espagnoles en Irak – ils avaient promis depuis longtemps de les retirer -, mais parce que le gouvernement Aznar s’était enfoncé dans sa version mensongère mettant en cause l’organisation terroriste basque ETA.

Lors du scrutin législatif du dimanche 9 mars, M. Zapatero sera jugé pour la première fois sur ses propres mérites. Ils ne sont pas minces, même si toutes les réussites de la législature ne sont pas à mettre directement au crédit de la politique officielle. Le président du gouvernement a pris acte de la modernité de la société espagnole. Il a bousculé les traditions qui subsistaient dans une législation datant bien souvent du franquisme, en garantissant un statut égal pour les femmes, en les protégeant contre les violences de leurs conjoints, en officialisant le mariage homosexuel…

Il s’est ainsi mis à dos les milieux les plus conservateurs, au premier rang desquels l’Eglise espagnole, qui a ouvertement appelé à voter contre le Parti socialiste, mais aussi les nostalgiques de Franco, qui vivent très mal la réhabilitation des combattants républicains de la guerre civile. Les mêmes critiquent les pouvoirs accrus accordés aux régions autonomes, notamment à la Catalogne.

Le talon d’Achille de M. Zapatero pourrait être l’économie. Après une croissance de plusieurs années en partie fondée sur les bases fragiles d’un boom immobilier, le chômage commence à remonter. Les jeunes risquent de tourner le dos au PSOE. En 2004, leur participation massive avait assuré la victoire de M. Zapatero. Cette année, leur abstention pourrait favoriser le candidat du Parti populaire, Mariano Rajoy.

Celui-ci tente de compenser son manque de charisme en réveillant les vieilles peurs d’une droite qui semble n’avoir rien appris. Il accuse son adversaire d’avoir vendu l’Espagne aux immigrés, en régularisant massivement les clandestins, et à l’ETA, en se lançant dans une tentative de négociation qui a échoué.

L’alternance est une preuve de vitalité pour une démocratie. Mais l’instabilité est un handicap. La droite espagnole ne propose pas un programme suffisamment convaincant pour que les Espagnols sonnent l’heure de la relève.

 

 

…Y he aquí mi libérrima traducción:

 

Cuando hace cuatro años Zapatero fue elegido por sus compañeros socialistas como el candidato del partido a la presidencia del gobierno, los analistas no le daban muchas posibilidades. Algo parecido a lo que le ocurrió al conservador José María Aznar cuando pretendía, ocho años antes, suceder a Felipe González. En marzo de 2004, Zapatero y el PSOE fueron “ayudados” a ganar las elecciones por Al-Qaeda, responsable de los atentados que se produjeron en Madrid el 11M con el resultado de casi 200 muertos y más de 1 500 heridos. Pero esta victoria no se produjo porque los socialistas hubiesen cedido al chantaje de los terroristas sobre la presencia de tropas españolas en Irak -el PSOE había prometido desde hacía bastante tiempo retirararlas-, sino porque el gobierno de Aznar había quedado encallado en su mentirosa versión del atentado cuestionando la autoría islamista y apostando por la organización terrorista ETA.

En la votación del domingo 9 de marzo, Zapatero será juzgado por primera vez por sus propios méritos. Los cuales no son pocos, aunque tampoco puedan meterse todos los éxitos de la legislatura directamente en el saco de la política oficial. El presidente del gobierno supo tomar nota de la modernidad de la sociedad española. Zapatero ha actualizado las tradiciones que subsistían en una legislación que databa a menudo del franquismo, garantizando un estatuto de igualdad para las mujeres, protegiéndolas contra la violencia de género, oficializando el matrimonio homosexual…

Con estas medidas se echó encima a los grupos más conservadores, a cuya cabeza estaba la Iglesia española, que abiertamente llamó a votar contra el Partido socialista, así como también a los nostálgicos del franquismo, quienes no han sabido encajar la ley de la memoria histórica que rehabilita a los combatientes republicanos de la guerra civil. Los mismos que critican la mayor autonomía lograda por varias comunidades autónomas mediante nuevos estatutos, sobre todo el de Cataluña.

El talón de Aquiles del presidente Zapatero podría ser la economía. Después de un crecimiento continuado de varios años en parte basado en la fragilidad de un boom inmobiliario, el desempleo comienza a subir. El PSOE corre el riesgo de que los jóvenes le vuelvan la espalda. En 2004, su masiva participación aseguró la victoria de Zapatero. Este año, su abstención podría favorecer al candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy.

Rajoy intenta compensar su falta de carisma despertando los viejos fantasmas de una derecha que parece no haber aprendido la lección. Acusando a su adversario haber puesto en peligro el país regularizando en masa a trabajadores inmigrantes, y de haber vendido España a la ETA, aventurándose en un intento de negociación que resultó fallido.

La alternancia es una prueba de la vitalidad de una democracia. Pero no es menos cierto que la inestabilidad es algo perjudicial. La derecha española no propone un programa lo suficientemente convincente como para que los Españoles piensen que es la hora del relevo.

 


Vladimir Putin y el siglo XV

Agosto 16, 2007

 

Este no es el siglo XV. No se puede ir por el mundo y plantar una bandera diciendo “reclamamos este territorio”.

 

Peter MacKay, ministro de asuntos exteriores canadiense, a propósito del viaje del batiscafo Mir en el que se sumergió hasta 4.260 metros de profundidad justo debajo del Polo Norte para plantar una bandera rusa (leído en el Newsweek).