La tortura de la puta de Babilonia*

 

Inocencio IV autorizó la tortura, y las cámaras de la Inquisición se convirtieron entonces en las mazmorras del infierno. A los acusados los encerraban en celdas aislados, les impedían ver a los familiares y les ocultaban los nombres de sus acusadores. Al que no confesaba pronto le aplicaban como aperitivo las empulgueras, unas abrazaderas que se cerraban con un tornillo y que iban triturando y dislocando dedos. ¿No confesaba? Lo pasaban entonces a las botas quiebratibias, para sentarlo luego en la silla ardiente a descansar: una silla con una hornilla bajo un asiento metálico erizado de clavos afilados que se calentaban al rojo vivo. ¿Seguía sin confesar? Le dislocaban entonces los brazos y las piernas en la rueda o en el potro de la tortura. O le aplicaban el tormento de la garrucha, que consistía en colgar al tozudo, con los brazos atados por detrás de la espalda, de una cuerda que pasaba por una polea, y subirlo y bajarlo, subirlo y bajarlo hasta que se le dislocaban los hombros. ¿Aullaba de dolor? Le taponaban la boca con un trapo. ¿Se desmayaba? Mañana entonces continuamos la sesión. Prisa no había. Y rociaban los instrumentos de tortura con agua bendita para desinfectarlos. A propósito de agua y trapo, al día siguiente el trapo lo embebían en agua que le iban haciendo tragar al empecinado, jarra tras jarra, asfixiándolo: ése era el tormento de la toca. O le desencajaban las mandíbulas abriéndoselas hasta lo máximo. “Por el amor de Dios, confiesa para que salves tu alma –le imploraba el inquisidor–, no me hagas sufrir tanto”. “Salvar” siempre ha sido una de las prioridades de la Puta, y “convertir”. Conjuga todo el tiempo estos dos verbos. A las víctimas desmembradas las tiraban en pozos llenos de serpientes, los entregaban desnudos y atados a ratas hambreadas o los enterraban vivos.

 

La puta de Babilonia, de Fernando Vallejo

 

* La puta de babilonia es la expresión con la que bautizaron los albigenses o cátaros a la Iglesia de Roma inspirándose en un pasaje del Apocalipsis: “Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera (…) Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata (…) y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.” [Apocalipsis 17:1-6]

Una respuesta para “La tortura de la puta de Babilonia*”

  1. nidodeerratas Dice:

    El libro me parece malo. Me explico: dice muchas cosas ciertas (vínculos entre la iglesia y el poder, los crímenes de la santa inquisición, etc) y muchas otras falsas. Carece de rigor, especialmente sus críticas al Cristianismo y al hecho que, supuestamente Cristo fue un invento creado por Roma. La gente se deja impresionar fácilmente, especialmente porque todo lo que escucha de Jesús es por terceros…
    Lo comenté en mi blog. Comparto mis comentarios.
    http://nidodeerratas.blogspot.com/2008/04/separando-la-paja-del-trigo-de-la-puta.html

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